Tu amor No, gracias, ya caducó
Volv a nacer justo en el momento en que tom la copa equivocada: la que era para mi jefe, Dominic Reed, y que contena un afrodisaco.
Esta vez, no me equivoqu de copa. Me qued inmvil, viendo cmo l se la tomaba toda, para luego marcarle de inmediato a la mujer que realmente amaba: Celeste.
En mi vida pasada, yo era la asistente ejecutiva de Dominic. Y estaba perdidamente enamorada de l.
Aquella noche, cuando el efecto de la sustancia me nubl el juicio, no me import que l tuviera prisa por ir a ver a Celeste. Lo tom del cinturn, lo retuve a mi lado y me entregu a l.
Poco despus, descubr que estaba embarazada.
A Dominic no le qued ms remedio que casarse conmigo. Pero el da en que yo estaba en el hospital sufriendo complicaciones severas en el parto, l recibi una llamada: Celeste, destruida por el dolor, se haba lanzado desde la azotea de un edificio.
l entr furioso a mi sala de maternidad, ech a patadas a los mdicos y se qued ah parado, mirndome morir desangrada.
Lo ltimo que escuch en esa vida fue su voz fra: "Si no te hubieras embarazado, jams me habra visto obligado a casarme contigo. Celeste no se habra quitado la vida. Te lo mereces...".
Cuando volv a abrir los ojos, estaba de regreso. Justo el da en que beb aquel vino maldito.
?Iris! ?Llama a Celeste ahora mismo!
Al escuchar de nuevo esa orden tan familiar, me estremec. Haba renacido.
Sin dudarlo un segundo, tom mi telfono y marqu el nmero de Celeste.
El rostro de Dominic estaba completamente rojo y sus ojos brillaban con un deseo incontrolable. El efecto del afrodisaco ya estaba haciendo de las suyas. En mi vida pasada, fui yo quien bebi de esa copa. Fui yo quien perdi el control, lo que me llev directo a la muerte.
Esta vez, contempl la escena con total frialdad mientras l vaciaba la copa. Cuando la sustancia lo domin y me mir con ojos nublados y desesperados, yo ya haba terminado de marcar.
Dominic, resiste un poco. Celeste estar aqu en diez minutos.
En cuanto cerr la puerta de la oficina a mis espaldas, me pareci escuchar que susurraba mi nombre. Fing no or nada. Cerr con fuerza y me fui a esperar al final del pasillo.
Diez minutos despus, Celeste lleg corriendo, visiblemente agitada.
Me mir con una mezcla de sospecha y recelo. Al ver que mi ropa estaba impecable y que yo mantena una postura profesional, el alivio se dibuj en su rostro.
Antes de empujar la puerta para entrar, me lanz una mirada despectiva:
Ya puedes retirarte. No te necesito aqu.
Me di la vuelta, tom el ascensor, ped un Uber y regres a mi departamento.
A la ma?ana siguiente, Celeste se present en la oficina de la direccin general.
Dominic levant su taza de caf, le dio un sorbo y, con total naturalidad, anunci al equipo directivo:
A partir de hoy, Celeste es mi prometida. Tambin ser una socia clave para el futuro de esta empresa. Quiero que todos la traten con el mximo respeto.
Luego clav su mirada directamente en m, apuntndome con su bolgrafo.
Especialmente t, Iris.
Asent con la cabeza, mostrando una expresin neutra. Celeste esboz una sonrisa de triunfo, mirndome por encima del hombro.
Fing no notar su burla. Recog las minutas de la reunin y me dispuse a salir.
Pero justo cuando me pona de pie, Celeste habl con una voz suave y fingidamente dolida:
Dominic... ?ser que a Iris no le agrada que me involucre en los asuntos de la empresa? S lo importante que es ella para ti. Si le molesta que yo est aqu, tal vez lo mejor sea que no vuelva a la oficina.
Sus ojos se llenaron de lgrimas falsas. Se vea tan vulnerable y pattica como siempre.
Dominic frunci el ce?o. Antes de que l pudiera reclamarme, respond con calma:
Por supuesto que no, se?orita Celeste. Pero si mi presencia le resulta incmoda, me asegurar de no cruzarme en su camino de ahora en adelante.
Sin esperar la reaccin de Dominic, sal de la sala de juntas y regres directo a mi cubculo.
Media hora despus, la puerta de mi oficina se abri de golpe.
Era l. Dominic, mirndome con unos ojos oscuros que prometan una tormenta.
Por puro instinto, quise cerrar la puerta. No quera lidiar con su drama.
Pero Dominic la detuvo con el brazo, frunciendo el ce?o mientras me analizaba.
?Me ests evitando? ?Por qu? Se inclin hacia m, buscando algo en mi rostro. ?Ests molesta? ?Es por Celeste?
Negu con la cabeza de inmediato.
Para nada. Me alegro mucho por ustedes. Por fin t y Celeste pueden estar juntos.
Sus ojos brillaron con desconcierto. Pareca... insatisfecho con mi respuesta.
?Es la verdad? ?O solo ests siendo pasivo-agresiva? Se burl con prepotencia. Iris, no me digas que todava no me superas. Hace tres a?os, en la fiesta anual de la empresa, me besaste cuando estabas borracha. ?Crees que no me di cuenta?
?Todos estos a?os, esos peque?os detalles que dejabas en mis informes... Y esa carpeta encriptada en tu computadora, tu diario personal... Lo he ledo todo. Pensabas que lo ocultabas muy bien, pero la forma en que me miras... Cualquiera en este edificio nota que ests muerta por m.
?Lo ms inteligente que hiciste fue no declararte nunca. Porque si lo hubieras hecho, me habra redo en tu cara. Me habra burlado de lo pattica e ilusa que eres.
Solt una carcajada arrogante, camin hacia mi escritorio y abri de un tirn el cajn inferior. Sac una carpeta con las hojas impresas de mi viejo diario, las arroj al suelo y las pisote sin piedad.
Iris, te contrat recin graduada de la universidad. Yo te entren. Te di todo lo que tienes. ?Y as es como me pagas? Sabiendo que solo amo a Celeste, te atreviste a escribir todas estas cursileras... sentimientos que no tienes derecho a tener. ?Tienes idea de lo vergonzoso que es esto para ambos?
Se inclin tanto que su respiracin rozaba mi odo, susurrando con desprecio:
Vine a dejarte algo claro. Ayer, cuando tom ese vino, vi cmo me mirabas. Queras ser t la que me "salvara", ?verdad? Menos mal que no pas nada. Si me hubiera acostado contigo, me habra dado asco el resto de mi vida. No ests a mi altura.
Un dolor agudo me oprimi el pecho. Aunque haba jurado no volver a amarlo en esta vida, escuchar palabras tan crueles segua calando hondo.
Tras advertirme que no me acercara a l y que no incomodara a Celeste, Dominic tir la puerta y se march.
Yo ya no quera ser un obstculo en sus vidas. De todos modos, tena que salir a finalizar mi solicitud de traslado internacional, as que empaqu mis cosas y sal.
Esa noche, esper a propsito hasta casi las diez para regresar a la oficina a recoger el resto de mis pertenencias.
En cuanto entr a mi cubculo, not que algo andaba mal. Mi silla ergonmica personalizada ya no estaba.
Entonces lo entend todo. Celeste acababa de subir una foto a su cuenta de Instagram: una selfie donde posaba sonriente en una lujosa silla de oficina. El pie de foto deca: "Solo mencion que me dola la espalda y mi amor me consigui de inmediato la mejor silla de toda la empresa. ?Por eso es tan importante estar con un hombre poderoso, exitoso y detallista!".
Se haba quedado con la silla que Dominic haba mandado a dise?ar especialmente para m. A principios de a?o, cuando mi lesin lumbar empeor, Dominic haba autorizado un presupuesto de ms de tres mil dlares para una silla mdica de alta gama porque yo era su "asistente estrella".
En el pasado, l sola ser muy atento conmigo. Saba perfectamente lo que significaba tener esos detalles con una subordinada, y aun as dej que me ilusionara. Pero ahora, desde su posicin de poder, me restregaba que yo no tena derecho a amarlo.
?Y ahora? Bast un simple comentario de Celeste para que Dominic se llevara mi silla sin siquiera avisarme.
Al escuchar que haba vuelto, Dominic se par en el marco de la puerta y dijo con frialdad:
Celeste tiene problemas de postura. Le di tu silla. Al fin y al cabo, tu espalda ya se recuper. Cualquier silla normal te sirve ahora.
Ni siquiera lo mir.
Entendido murmur.
El ce?o de Dominic se profundiz. Me observ con insistencia.
Iris, ?no se supone que odiabas que fuera amable con otras personas? ?Por qu no ests haciendo un berrinche? ?Ests planeando algo? Te lo advierto: si te atreves a hacerle algo a Celeste, me encargar de que jams vuelvas a conseguir trabajo en este sector.
Finalmente levant la vista.
No tengo intenciones de hacerle nada a nadie. Solo quiero que me dejen en paz. ?Y no es esto lo que siempre quisiste? ?Que fuera ms profesional? Deberas estar feliz.
Dominic apret los labios, visiblemente frustrado. Luego, como un ni?o caprichoso, replic:
Bien. Perfecto. Haz lo que quieras, Iris. Eres increble.
Dio un portazo al regresar a su oficina. Siempre que reaccionaba as, significaba que estaba furioso.
Pero yo ya no iba a ir detrs de l a pedirle disculpas. Su enojo ya no era mi problema. Muy pronto, estara muy lejos de aqu.
Las semanas siguientes transcurrieron sin contratiempos. Celeste vena todos los das a presumir su relacin. Dominic segua distante y cortante, pero yo no mov un dedo para arreglar las cosas.
Un mes despus, Celeste anunci que estaba embarazada.
Dominic estaba flotando en las nubes. Quera gritarlo a los cuatro vientos. La boda se adelant de inmediato y en toda la oficina no se hablaba de otra cosa.
En esta vida, la mujer que se haba embarazado era la que l realmente amaba. Decid que era el momento perfecto para dejarlos ser felices.
En cuanto mis papeles de traslado fueron aprobados, compr un boleto de avin para Miln, Italia, programado para el mismo da de su boda.
Dominic finalmente no aguant ms y vino a buscarme. Esper a que Celeste no estuviera en la oficina, entr a mi cubculo, sac su telfono con un correo de Recursos Humanos y me lo puso frente a la cara.
?Pediste un traslado a la sucursal de Italia? ?Qu pasa? ?Te duele tanto mi boda que tienes que huir al otro lado del mundo?
Mi corazn dio un vuelco, pero sus siguientes palabras me devolvieron la calma. Al ver mi silencio, su tono se volvi condescendiente.
Iris, ?ya vas a parar con este berrinche? Desde que Celeste lleg, me has estado evitando. Pero tarde o temprano me voy a casar con ella. ?Qu piensas hacer? ?Seguir evitndome incluso despus de la boda?
Negu con la cabeza.
Dominic, creo que ests confundido. Solo te veo como el jefe que me gui y me dio una oportunidad. Te estoy agradecida, eso es todo.
l solt una carcajada, como si hubiera escuchado el chiste ms gracioso del mundo.
?Agradecida? Iris, todos en esta empresa saben que ests locamente enamorada de m. ?Quin te va a creer que es solo "gratitud"? ?Acaso te lo crees t misma?
Mir hacia la repisa de mi oficina y sonri con superioridad.
Todos estos regalos que te di a lo largo de los a?os... los has conservado con tanto cuidado. ?Y te atreves a decir que no me amas?
Se acerc y comenz a tomar los objetos uno por uno. Un bolgrafo de edicin limitada, un broche de dise?ador, un reloj de marca.
Luego, me mir con severidad:
Deberas deshacerte de todo esto. Estoy a punto de casarme con Celeste. Tienes que dejar de aferrarte a estas fantasas absurdas. Solo somos jefe y empleada. Jams te voy a amar. Adems, Celeste est embarazada; si ve estas cosas, podra alterarse. No puedo permitir que nada afecte a mi prometida o a mi hijo.
De acuerdo respond de inmediato, y comenc a meter todo en una caja de cartn. De todos modos, planeaba tirarlo todo a la basura antes de irme del pas. Qu mejor que hacerlo ahora.
Al ver mi total indiferencia, Dominic se tens y me sujet la mu?eca con fuerza.
?Iris! ?No puedes tener ms cuidado? ?Mira, acabas de doblar la punta de este bolgrafo!
Mir el lujoso bolgrafo que tena en la mano. Fue el primer regalo que me dio el da que pas mi periodo de prueba y me convert formalmente en su asistente. Durante a?os, lo cuid como si fuera mi mayor tesoro. No dejaba que nadie ms lo tocara.
Pero ahora, lo haba arrojado sin cuidado a una caja de deshechos. Y a Dominic pareca molestarle mi desinters.
Iris, es evidente que ests destrozada por mi boda. Ests huyendo. ?Por qu finges que ya no te importo? Suspir con pesadez. En fin, tal vez te sirva irte a Europa para enfriar la cabeza. Celeste est en una etapa delicada del embarazo. Es mejor que no ests cerca.
Dominic sac su telfono y me hizo una transferencia de diez mil dlares a mi cuenta de PayPal.
Toma esto. salo para instalarte en Italia. Despus del trabajo, sal a pasear. Tmate un mes para despejar la mente. Para entonces, el embarazo de Celeste ya ser estable.
Me mir fijamente, con un aire de superioridad:
Cambia esa actitud mientras ests fuera. No me extra?es demasiado. Ser un hombre casado, tienes que acostumbrarte a eso. De lo contrario, trabajar juntos al regresar ser muy incmodo.
Me dio un par de instrucciones ms sobre el puesto en el extranjero.
Lo que l no saba era que yo ya haba vivido esta historia. Y esta vez, me iba para siempre.
El da de la boda de Dominic, tanto el hotel de lujo como las oficinas centrales de la empresa estaban llenos de actividad desde muy temprano.
Mientras todos estaban ocupados con los preparativos del evento, yo tom mi maleta en silencio, sub a un taxi y me dirig directo al aeropuerto internacional.
Dominic ya se haba puesto su traje de novio, pero no se uni a los padrinos de boda para ir a recoger a la novia.
Por alguna razn que no lograba comprender, sus pasos lo llevaron hacia la oficina de Iris. Quera verla una ltima vez.
Sin embargo, al llegar, el espacio estaba completamente vaco. No quedaba ni un solo objeto personal de ella. Lo nico que descansaba sobre el escritorio era el acta formal de entrega de puesto por renuncia.
Su corazn dio un vuelco extra?o.
Se convenci a s mismo de que ella deba haber ido temprano al saln de eventos para coordinar los detalles de la recepcin. Ese pensamiento lo tranquiliz y se march a buscar a Celeste.
Hoy era el da ms feliz de su vida. Por fin se casara con la mujer de sus sue?os y pronto tendran un hijo juntos. Solo pensar en ello le haca sonrer de oreja a oreja.
Cuando vio aparecer a Celeste, no pudo apartar la mirada. Se vea espectacular en su vestido de novia blanco. Era la mujer por la que haba suspirado durante a?os.
Pero no era el nico que la miraba con devocin. Haba otro hombre ah: Adrin Lane, el mejor amigo de Celeste.
Dominic nunca lo vio como una amenaza. Adrin era un tipo bien parecido y con cierto encanto artstico, claro, pero ms all de eso, era un mediocre que apenas sobreviva con su peque?a galera de arte.
A propsito, Dominic bes apasionadamente a Celeste frente a l antes de cargarla para subirla al auto nupcial.
La ceremonia comenz, pero por ms que Dominic busc con la mirada, no vio a Iris por ningn lado.
Lo entendi. Seguramente no poda soportar ver al hombre que amaba casarse con otra. Por eso no se haba presentado.
Al da siguiente de la boda, se fue con Celeste de luna de miel y se olvid por completo de Iris.
No fue sino hasta dos semanas despus, al regresar a la oficina, que not que ella segua ausente. Finalmente, llam a su asistente suplente para preguntar por ella.
Fue entonces cuando se enter de que Iris haba tomado un vuelo a Italia el mismo da de su boda. Record vagamente haber firmado su traslado y haberle transferido diez mil dlares para sus gastos de instalacin.
Pens que ya deba estar trabajando en la sucursal europea. Se prometi a s mismo llamarla para recordarle que fuera ms discreta con sus sentimientos. Celeste estaba embarazada y muy sensible; no quera que nadie la alterara, mucho menos Iris.
Un mes despus, durante la junta de reporte mensual de las sucursales extranjeras por Teams, Iris no se conect. Pas otro mes y tampoco apareci en ninguna videoconferencia internacional.
Dominic empez a sentir una ligera incomodidad en el pecho. Finalmente, decidi llamarla a su nmero personal.
El operador telefnico le indic que la lnea haba sido dada de baja.
En ese momento, la realidad le cay como un balde de agua fra. Ella se haba ido de verdad. Y ni siquiera se haba despedido. Cambi su nmero de telfono para que l jams pudiera contactarla.
Un vaco extra?o se instal en el pecho de Dominic. Ella realmente lo haba dejado ir. Se haba marchado sin decir una sola palabra.
Pero luego intent calmarse: seguramente huy porque no soportaba verlo casado y esperando un hijo. No le quedaba de otra.
Adems, l ya tena a la mujer que siempre haba querido. Que Iris regresara o no ya no tena importancia. Era mejor as, por fin tendra paz en su matrimonio.
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