La bebé de mi esposa quiere robar mi herencia Pues que se mude con su verdadero papá!
Esta ma?ana, cuando sala de casa, vi a una beb abandonada en la acera.
Justo cuando me agachaba para levantarla y llevarla conmigo, de repente escuch una voz en mi cabeza. Era el pensamiento de la beb.
[El plan de mi mam es perfecto. Me dej a propsito frente a la casa de Sebastin para que me recoja y me adopte. As, podr convertirme legalmente en la heredera de la fortuna de la familia de Sebastin.]
[En el pasado, Sebastin us el poder de su familia para separar a mis paps de la manera ms cruel. ?Que ahora cre a la hija ilegtima de mi mam es justo lo que se merece!]
[Una vez que sea la hija de Sebastin, ayudar a mi mam a deshacerse de ese infeliz lo antes posible. Luego traeremos a mi verdadero pap y por fin seremos la familia feliz que siempre debimos ser.]
La beb en el suelo segua sonrindome con ternura, pero yo ya haba escuchado sus pensamientos con total claridad.
Con que por eso Valeria insisti tanto en irse de viaje de negocios al extranjero durante un a?o entero, a pesar de que yo me opuse. No era trabajo; se haba ido a tener un hijo a mis espaldas.
Una sonrisa fra se dibuj en mis labios mientras sacaba mi telfono y haca una llamada.
?Ya que es una bastarda, que vaya al lugar que realmente le corresponde!
Esa misma noche, Valeria entr por la puerta cargando una bolsa enorme de pa?ales y leche en frmula.
Sebastin, me enter de que encontraste a una beb abandonada esta ma?ana cuando saliste.
Como t no puedes tener hijos, la llegada de esta beb debe ser cosa del destino. Deberamos adoptarla.
La mir, fingiendo sorpresa.
Valeria, ?de qu ests hablando? ?Cundo he recogido yo a un beb?
Un destello de ansiedad cruz por el rostro de Valeria.
La beb que encontraste cerca de la entrada del condominio esta ma?ana.
Sebastin, s que tienes un gran corazn. Jams ignoraras a una criatura indefensa.
Sonre.
Eso es obvio. Rescato perros y gatos de la calle cada vez que puedo, imagnate si fuera un beb.
Al escucharme decir esto, Valeria se relaj visiblemente.
Entonces ve por ella. Debe tener hambre, compr frmula y puedo prepararle un bibern ahora mismo.
Puse mi mejor cara de inocente y respond:
?Pero es que ese es el problema, Valeria! ?Yo no encontr a ningn beb!
Todo el cuerpo de Valeria se tens de golpe.
Sebastin, no juegues conmigo. ?Ests tratando de hacerme una sorpresa?
Mi tono de voz se volvi serio.
Estamos hablando de la vida de un ser humano, ?cmo podra jugar con algo as? Si de verdad hubiera encontrado a un beb abandonado, ?habra llamado a la polica de inmediato! ??Cmo se te ocurre que la traera a casa sin reportarlo?!
Valeria habl sin pensar:
Pero si l me dijo que te vio con sus propios ojos cargar a la beb y...
Arque una ceja, mirndola fijamente.
?Quin es "l"?
Al darse cuenta de que haba hablado de ms, Valeria intent corregir rpidamente:
El... el guardia de seguridad. S, el guardia del condominio me dijo que te vio recoger a la beb.
Sonre de medio lado.
Pues ese guardia debe estar viendo visiones. Ya est bastante viejo, es normal que la vista le falle a esa edad.
No, es imposible que se haya equivocado.
Valeria estaba completamente segura de que yo tena a la beb. Subi las escaleras a toda prisa y registr cada rincn de la casa, pero no encontr ni un solo rastro.
El pnico se apoder de ella.
?Cmo es posible? ?Dnde est la beb?
Me acerqu a ella para "consolarla".
Valeria, si de verdad quieres ser mam, podemos iniciar un proceso legal en un orfanato.
Nac estril, un detalle que jams le ocult a Valeria antes de casarnos.
En ese entonces, ella me jur que me amaba por lo que soy y que estaba dispuesta a pasar el resto de su vida conmigo sin hijos. Para demostrarme su compromiso, incluso se someti voluntariamente a una ligadura de trompas.
En aquel momento me conmovi tanto su gesto que pens que haba encontrado a la mujer de mi vida.
Ahora, sabiendo de la existencia de esa hija ilegtima, todo me pareca una burla repugnante.
La tom del brazo, guindola hacia la habitacin.
Valeria, tuviste un da largo. Ve a descansar.
Ella se solt de mi agarre bruscamente.
Me acabo de acordar de que dej unos pendientes urgentes en la oficina. Tengo que ir a resolverlos ya mismo.
Mientras la vea salir apresurada, una sonrisa fra volvi a dibujarse en mi rostro.
Saba perfectamente que iba a buscar a la beb. Pero en este momento, ?nadie en este mundo, excepto yo, saba dnde estaba esa ni?a!
Dorm plcidamente hasta el amanecer. A la ma?ana siguiente, cuando encend mi telfono, vi una cantidad absurda de llamadas perdidas, todas de Valeria.
Antes de que pudiera hacer algo, el telfono vibr de nuevo. Respond, y la voz histrica de Valeria inund el auricular.
Sebastin, ?dnde ests? Te he estado buscando toda la noche.
Respond con el tono ms relajado posible:
Me aburr de estar solo en casa anoche, as que me fui a quedar con un amigo. ?Por qu tanta urgencia?
Sebastin, el pap de la beb apareci. Dice que te vio llevrsela ayer con sus propios ojos. Si no aparece la ni?a, va a llamar a la polica ahora mismo. Por favor, devulvesela.
Perfecto. ?Yo tambin me mora de ganas de ver quin demonios era el supuesto padre!
Colgu, me di una ducha rpida y conduje directo de regreso al condominio.
Al llegar, vi a Valeria caminando de un lado a otro en la entrada principal, notablemente ansiosa, acompa?ada por un hombre de unos treinta y tantos a?os.
En cuanto vio mi auto, corri hacia m, pero se detuvo en seco al ver que me bajaba solo.
Sebastin, ?dnde est la beb?
Puse cara de confusin.
?Qu beb? Ya te lo dije ayer, yo no encontr a ninguna ni?a.
El hombre de aspecto descuidado que estaba detrs de ella escuch esto y comenz a gritar a todo pulmn:
?Fuiste t! Te vi llevarte a mi hija ayer con mis propios ojos. ?Devulveme a mi beb!
Sus gritos escandalosos no tardaron en atraer a varios vecinos y curiosos que pasaban por la entrada.
Analic al hombre de arriba abajo. Era de baja estatura, con una notable panza cervecera y el rostro lleno de arrugas prematuras.
Y lo ms importante: era claramente mucho mayor que Valeria. A menos que Valeria estuviera completamente ciega, jams habra enga?ado a alguien como yo con un tipo de ese aspecto.
Era obvio que este hombre solo era una pantalla. Valeria estaba protegiendo al verdadero padre de la ni?a.
Le respond con calma:
Para acusar a alguien necesitas pruebas. No soy un secuestrador, ?por qu querra llevarme a tu hija? Adems, ni siquiera te conozco.
Lanzar acusaciones tan graves sin fundamentos es difamacin. Creo que el que debera llamar a la polica aqu soy yo.
De repente, el hombre comenz a llorar de una manera exagerada, con moco y lgrimas corriendo por su cara.
?Soy solo un pobre obrero! La mam de la ni?a nos abandon apenas naci. Tuve miedo de no poder darle una buena vida...
Por eso la dej en la entrada de este condominio residencial, con la esperanza de que alguien de dinero la adoptara para que tuviera un futuro mejor.
Pero ahora s que me equivoqu. No he podido dormir en toda la noche pensando en mi peque?a. Por favor, se lo ruego, devulvame a mi hija.
Valeria intervino de inmediato, apoyndolo:
Sebastin, ya se dio cuenta de su error. Por favor, devulvele a la beb. No seas el culpable de separar a un padre de su hija.
Frunc el ce?o, mirando fijamente a Valeria.
Valeria, ?cuntas veces tengo que decrtelo? No tengo a ninguna beb. ?Cmo es posible que le creas antes a un completo extra?o que a tu propio esposo?
Valeria se qued sin palabras por un segundo.
El hombre a su lado de repente se dej caer de rodillas frente a m, suplicando sin parar.
Se?or, de verdad me arrepiento. De ahora en adelante, aunque tenga que vender todo lo que tengo o pedir limosna en las calles, jams volver a abandonar a mi hija.
?Se lo suplico, devulvame a mi beb! ?Ella es mi vida entera!
Respond con seriedad:
Amigo, de verdad no me llev a tu hija. ?No estars confundindote de persona?
El hombre lo neg de inmediato.
Imposible. Me acuerdo perfectamente de su cara. Ayer llevaba puesta una camiseta azul con el logo de un gato.
Valeria salt al instante para confirmar:
Es verdad, Sebastin. Esa es exactamente la ropa que traas ayer.
Guiados por las palabras de este tipo y la insistencia de Valeria, los vecinos que se haban acumulado alrededor empezaron a murmurar y a presionarme para que entregara a la beb.
Los hijos son lo ms sagrado. Si este hombre la dej aqu, debi ser por pura desesperacin.
S, aunque se equivoc al principio, recapacit a tiempo. Devulvale a la ni?a.
?Por qu esconderas al hijo de otra persona? Si no la entregas, nosotros mismos llamaremos a la patrulla.
Puse una expresin de resignacin y dije:
Si realmente hubiera un beb abandonado en la entrada, el guardia que estuvo de turno ayer lo sabra. Si no me creen, pregntenle a l.
Uno de los vecinos corri a la caseta de vigilancia y trajo al guardia de seguridad de ayer por el brazo. Le pregunt directamente:
A ver, oficial, ?ayer vio a este se?or llevarse a un beb que dejaron abandonado cerca de la entrada?
El guardia neg con la cabeza rotundamente.
No, se?or. Mi turno estuvo completamente tranquilo ayer. No vi a ningn beb, y mucho menos vi a este residente llevarse a nadie.
Al escuchar esto, la multitud se gir de inmediato hacia el hombre gordo que segua de rodillas, mirndolo con desprecio.
Con que todo era una mentira tuya. Casi nos haces caer en tu juego.
?He odo que hay bandas criminales que rondan estos residenciales de lujo inventando extorsiones para sacarle dinero a la gente adinerada!
?Exacto! Seguro es un estafador. Inventa que un vecino se llev a su hija y, cuando el vecino no puede entregarla, le exige una suma millonaria para no denunciarlo. ?Llamemos a la polica para que lo arresten!
El hombre gordo entr en pnico, agitando las manos desesperadamente.
?No, no! ?No soy ningn estafador, de verdad que no lo soy!
Ayer dej a mi hija aqu, lo juro. Y lo vi a l llevndosela.
Se abalanz hacia m, agarrndome de la ropa con desesperacin.
?A dnde te llevaste a mi hija? ?Devulvemela!
Valeria tambin pareca al borde del colapso nervioso.
Sebastin, yo s que l no est mintiendo. Ya pas un da entero. ?Si algo malo le pasa a esa beb, podras terminar tras las rejas por homicidio!
Mir a Valeria con una frialdad que la hizo retroceder un paso. La encar con voz firme:
?As que me ests diciendo que el guardia y yo somos unos mentirosos? Valeria, ?qu demonios te pasa? ?Prefieres creerle a un vago de la calle antes que a tu propio esposo!
La multitud volvi a ponerse de mi lado.
El metro cuadrado en este condominio es de los ms caros de la ciudad. Aqu todos somos profesionales o empresarios de renombre, ?quin tendra la necesidad de robarse un beb?
Totalmente de acuerdo. Yo le creo a Sebastin y al guardia. ?Este tipo es un estafador que busca difamar!
Incluso una vecina mir a Valeria de manera sospechosa.
Se?ora, su actitud es sumamente extra?a. Insiste tanto en que su esposo tiene a la beb... ?Acaso est compinchada con este tipo gordo?
Valeria respondi con evidente culpa en su mirada:
Yo... solo pens que la desesperacin de este hombre pareca muy real, es todo.
La mir fijamente a los ojos.
?Ah, s? ?Pero no me dijiste anoche que el mismsimo guardia de seguridad te haba confirmado que yo recog a una beb?
El guardia intervino de inmediato, molesto:
Se?ora, yo ni siquiera habl con usted ayer. ??Cmo puede inventar semejante mentira?!
Entonces dime, Valeria, ?por qu estabas tan malditamente segura desde anoche de que yo me haba llevado a una ni?a?
Valeria se qued helada ante mis preguntas. Gotas de sudor fro comenzaron a deslizarse por su frente.
Justo en ese momento de tensin, el telfono del gordo vibr con una notificacin de WhatsApp. Lo sac rpido, mir la pantalla y grit con triunfo:
?Tengo la prueba! ?Tengo el video que demuestra que te la llevaste!
Abri un video de seguridad que le acababa de llegar y se lo mostr a todos los presentes.
En la grabacin se vea claramente cmo yo me detena frente a la canastilla de la beb durante unos minutos, haca una llamada telefnica y luego cargaba a la ni?a para entrar al condominio.
Con la evidencia digital sobre la mesa, Valeria recuper instantneamente su confianza y soberbia.
?Sebastin, ah est la prueba irrefutable! ?A ver cmo te vas a negar ahora!
La multitud volvi a cambiar de opinin en un segundo, comenzando a presionarnos al guardia y a m con miradas acusadoras. El guardia, temblando de miedo ante la idea de ir a prisin, se quebr de inmediato.
?Fue l! ?l me pag cincuenta mil dlares para que le guardara el secreto y cambiara mi declaracin! l se llev a la beb, ?yo no tengo nada que ver con esto!
Todos los ojos se posaron sobre m, llenos de desprecio.
Valeria adopt de inmediato una pose de esposa preocupada, intentando persuadirme con un tono falsamente dulce:
Sebastin, por favor, entrega a la beb ahora mismo. Si la polica se involucra en esto, ni siquiera yo podr protegerte.
El gordo pareca querer despedazarme con la mirada.
Ya todo qued claro. Te aliaste con el guardia para secuestrar a mi hija. ?Devulvemela ahora o juro que te mato!
Los murmullos de la gente eran cada vez ms hostiles.
Jams imagin que fuera esa clase de monstruo. ?Qu vergenza compartir condominio con alguien as!
Escuch que llevan a?os casados y no pueden tener hijos. Seguro se la rob por pura frustracin y envidia.
?Llamen a la polica! ?Que se pudra en la crcel por secuestrador!
Ante la ola de insultos y dedos apuntndome, mantuve una calma absoluta. Abr lentamente mi maletn, saqu un sobre sellado y extraje una hoja de papel.
Valeria, ?podras explicarle a todos los presentes por qu la prueba de ADN dice que esta beb que este hombre "perdi" es, en realidad, tu hija biolgica?
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