La aguja de la verdad: El doloroso secreto de mi memoria
Nac con una discapacidad cognitiva.
El da que mi hermana Camila fue a buscarme a la escuela, un hombre la arrastr a un callejn. La atac y la asesin.
Yo fui la nica testigo.
Mis padres me tomaron por los hombros, con los rostros desfigurados por la furia y el dolor. ?Dinos! Viste su cara. ?Habla!
Abr la boca. No sali nada.
Esa misma noche me echaron de la casa.
Sin poder valerme por m misma, me convert en un fantasma de las calles. Mendigu. Busqu comida en la basura. Dorm bajo los puentes.
Hasta el da en que un hombre de traje negro me encontr.
Dijo que era el prometido de Camila.
Se arrodill, me mir a los ojos vacos y habl con suavidad: "Conozco un lugar donde podemos hacer que vuelvas a ver ese da. Pero te costar la vida".
Apret mis manos sucias contra mi camiseta manchada. Asent con fuerza.
"Ir".
?Qu tena que temerle a la muerte?
Lo nico que tema era olvidar el rostro del asesino.
Bajo la cruda luz de los reflectores de la transmisin en vivo, me par ante el Tribunal de la Memoria.
El pblico observaba desde las gradas; las cmaras parecan ojos negros y vacos.
Dijeron que este juicio se transmitira a todo el mundo.
Sebastin, el prometido de Camila, estaba a mi lado con una expresin indescifrable.
"An puedes dar marcha atrs".
Negu con la cabeza.
En ese momento, un gran alboroto estall en la entrada.
Levant la vista y vi a mis padres entrar corriendo.
En cuanto mi mam me vio, las lgrimas comenzaron a correr por su rostro, pero sus palabras fueron como cuchillos.
"Monstruo sin corazn. Camila era tan buena contigo. Te compraba dulces, te iba a buscar a la escuela... Y muri de la forma ms terrible. T viste al asesino. ?Por qu te quedaste callada?"
Mi pap estaba furioso, con la voz rota por la rabia.
"Te criamos a pesar de tu condicin, nunca te lo reprochamos. ?As es como le pagas a tu hermana?"
Un murmullo recorri al pblico. Las cmaras apuntaron directamente hacia ellos.
Mam sollozaba, casi sin poder mantenerse en pie.
"Siempre le tuviste celos a Camila. Celos de que fuera inteligente, hermosa y que todos la amaran. Pero ella nunca te mir por encima del hombro, siempre te protegi. Ese da ni siquiera tena que ir por ti. Lo hizo por pura lstima, porque tema que otros ni?os se burlaran de ti".
La voz de mam se volvi un grito agudo.
"?Ella muri por tu culpa! ?Es que no lo entiendes?"
Mir fijamente sus rostros histricos con los ojos ardindome.
As que de verdad me odiaban tanto.
Para todo el mundo, yo era la culpable de la muerte de Camila.
La mano de Sebastin se pos en mi hombro y su voz son baja y firme.
"Camila nunca te culpara".
Me gir hacia l y le susurr:
"Si paso por el Tribunal de la Memoria, atraparn al hombre que le hizo da?o a Camila, ?verdad?"
Sebastin guard silencio un segundo y luego asinti.
"S. Es una transmisin global. Todo el mundo ver lo que pas ese da".
"Entonces, empecemos".
Sebastin me mir. "Pero va a doler mucho".
Se?al el centro de la tarima, donde una larga aguja plateada apuntaba hacia arriba.
"Esa aguja perforar la parte superior de tu cabeza, entrar en tu corteza cerebral y leer tus recuerdos".
"Cuanto ms profundo sea el recuerdo, ms profundo se clavar".
Me qued en silencio dos segundos. Mi mirada se desvi hacia mis padres, que seguan llorando y maldicindome entre el pblico.
Luego, esboc una leve sonrisa.
"No le tengo miedo al dolor".
Sebastin frunci el ce?o.
"Con tal de que atrapen al asesino de Camila...", dije en voz baja, "...y de que mis padres me perdonen... cualquier dolor vale la pena".
Sebastin no dijo nada durante un largo rato.
Finalmente, mir al mdico de bata blanca que estaba cerca y asinti una sola vez.
"Comiencen".
El doctor dio un paso al frente, me mir de arriba abajo y luego se dirigi a Sebastin.
"Una vez que el Tribunal de la Memoria comienza, no se puede detener. La extraccin neural es irreversible. Cuando el procedimiento termine, la paciente quedar con muerte cerebral. El da?o es demasiado severo".
Hizo una pausa. "?Deberamos informar a la familia sobre estos riesgos antes de proceder?"
Habl de inmediato. "?No!"
Mi voz fue baja, pero firme. Absoluta.
Todos me miraron.
Sostuve la mirada de Sebastin con determinacin.
"Por favor, no se lo digas todava... ?s?"
En el pblico, mi mam segua llorando. Mi pap miraba al escenario con el rostro endurecido.
Sebastin trag saliva con dificultad.
"Est bien".
Luego, dos enfermeras se acercaron y me ayudaron a recostarme en la fra mesa de metal.
Sujetaron mi cuerpo con correas: las mu?ecas, los tobillos, la cintura...
Finalmente, un aro de metal se ajust a mi frente.
Una enfermera se acerc con una jeringa e inyect un lquido fro en mi vena.
El mundo empez a volverse borroso.
Sobre mi cabeza, la larga aguja de plata comenz a descender lentamente, apuntando directo al centro de mi frente.
De repente, el grito horrorizado de mi madre cort el aire.
"?Detengan eso, detnganlo!"
Abr los ojos de golpe. Una peque?a y desesperada esperanza se encendi en mi pecho.
?Ser que mam... por fin se preocupaba por m?
Pero entonces, la voz fra de mi madre reson de nuevo.
"Doctor, por favor, asegrese de que podamos ver lo que pas ese da. Su cuerpo no importa".
Pap intervino a su lado.
"El dinero no es problema. Cbrennos lo que sea necesario. ?Solo asegrense de que atrapemos al monstruo que mat a Camila!"
Se me oprimi el corazn y las lgrimas rodaron sin control por mis mejillas.
Al escuchar sus palabras, la mirada de Sebastin se ensombreci, mostrando un destello de profunda tristeza.
El proceso continu. La aguja plateada perfor mi frente, entrando en mi crneo.
Un dolor espantoso hizo que todo mi cuerpo temblara, y me mord los dientes con fuerza.
Poda sentir la sangre tibia brotando, resbalando por mis orejas y empapando mi cabello.
Entonces, el primer recuerdo apareci en la gran pantalla.
La imagen temblaba violentamente, como si se viera a travs de los ojos de alguien que llora.
Se vea un cielo gris, y el retrato funerario de Camila colocado en el centro de la sala de velacin.
Yo estaba de rodillas en el suelo. El lugar estaba lleno de gente vestida de negro.
Mam se haba desplomado sobre el atad de Camila, llorando desconsoladamente.
Pap estaba a su lado, con los ojos hinchados y rojos, temblando por completo.
De repente, mam se gir, corri hacia m y me sujet violentamente de los hombros.
"?Luca! ?Dime qu pas ese da! T estabas ah, ?verdad? ?Quin mat a Camila?"
Sus u?as se clavaron en mi piel. Su voz era afilada como una navaja.
"?Habla! ?Dilo ya!"
La mir, con las lgrimas cayendo a mares.
"Lo siento... de verdad no puedo recordar".
La voz de mam se elev en un chillido.
"??Cmo que no te acuerdas?! ?Tu hermana muri justo en frente de ti!"
De repente, me agarr del cabello y empuj mi cabeza con fuerza hacia el suelo.
*?Pam!*
Mi frente golpe ruidosamente contra las baldosas.
"?Pdele perdn a Camila! ?Suplcale que te perdone!"
Otro golpe.
"?Despus de todo lo que hicimos por ti! ??Cmo pudiste hacerle esto a tu hermana?!"
*?Pam!*
Una mancha de sangre roja y brillante qued marcada en el suelo.
"??Cmo pudiste olvidarlo?! ??Cmo?!"
En la pantalla, mi yo del pasado tena la frente ensangrentada y los ojos desorbitados, reflejando el retrato de Camila.
La sangre corra por mi sien, mezclndose con mis lgrimas y goteando en el piso.
No luch. Dej que mam siguiera estrellando mi cabeza contra el suelo una y otra vez.
Todos en el velorio miraban, pero nadie se acerc a detenerla.
Estuve arrodillada en el velorio de Camila un da y una noche entera.
Despus de que la enterraron, mam arroj una gran bolsa a mis pies.
"Luca", dijo se?alando la puerta, "?Lrgate!"
"No vuelvas hasta que recuerdes lo que pas ese da. Si no lo recuerdas, no regreses nunca ms".
Me qued helada, mirando la bolsa en el suelo, y luego mir a mam.
"Mam..."
"?No me llames mam!", grit. "?Yo no tengo una hija como t!"
Pap se acerc, me agarr del brazo sin decir palabra y me arrastr hacia afuera.
Entr en pnico. Romp a llorar y me aferr con fuerza a la pierna de mam.
"Mam, lo siento... me acordar... por favor, no me eches... tengo miedo".
Pap fue despegando mis dedos uno a uno. Su agarre era de hierro; me dolieron los huesos.
La puerta se abri.
Me empujaron hacia el pasillo.
La bolsa cay a mis pies.
La pesada puerta se cerr de golpe en mi cara.
Me arrodill en el suelo, golpeando la madera con desesperacin.
"Mam... Pap..."
"Lo siento... de verdad lo siento..."
Nadie respondi desde adentro.
Mucho tiempo despus, cuando me qued sin lgrimas, recog la bolsa del suelo.
Con la frente an sangrando, baj las escaleras paso a paso.
Al salir del edificio, mir hacia la ventana del cuarto piso.
Las cortinas estaban completamente cerradas.
La pantalla se apag.
Toda la sala qued en un silencio sepulcral.
De repente, la voz enfurecida de mi pap retumb en el lugar.
"??Qu es esto?! ??Esto no es lo que queremos ver!!"
Mam tambin chill:
"??Queremos saber la verdad sobre la muerte de Camila!! ??Qu pas en ese callejn?!"
"?Sigan buscando! ?Queremos ver ms!"
Los murmullos de la gente se hicieron ms intensos.
Sebastin mir la pantalla y luego me mir a m en la camilla, plida y ensangrentada. Sus labios temblaron.
El doctor suspir. Su voz, amplificada por el micrfono, reson en toda la sala.
"La extraccin de la primera capa de memoria se ha completado. A medida que avancemos, el dolor de la paciente aumentar drsticamente. Bajo tal sufrimiento, el sistema nervioso podra colapsar, interrumpiendo el proceso o..."
Pap lo interrumpi bruscamente.
"Contine. No importa el costo, siempre y cuando atrapemos al asesino".
Mam se cubri el rostro, llorando.
"?Solo queremos saber la verdad!"
El doctor mir a Sebastin.
Sebastin se qued en silencio, con los nudillos apretados y blancos.
"...Proceda".
Los dedos del doctor se movieron sobre el panel de control.
La aguja de plata se hundi an ms.
Grit.
Sent como si una barra de hierro al rojo vivo estuviera revolviendo mi cerebro.
Todo mi cuerpo comenz a convulsionar violentamente.
El sudor empap al instante mi delgada ropa, y las venas de mi frente se brotaron.
La pantalla volvi a encenderse.
Esta vez, se mostraba un recuerdo de mi infancia, acorralada por un grupo de ni?os en un parque.
"?Miren, es Luca, la tonta!"
"?Sigue jugando con la tierra? ?Qu idiota!"
Comenzaron a lanzarme piedras y basura.
Yo solo los miraba, sin comprender del todo.
"Mrenla, ni siquiera llora. Es una retrasada mental".
"?La enterramos en el arenero?"
"?S!"
Entre risas y burlas, una mano sucia me tom del brazo y me jal con fuerza.
Perd el equilibrio y ca en el arenero.
"?Entirrenla!"
"?S, entierren a la tonta!"
Bajo los gritos emocionados de los ni?os, varias manos me empujaron y me sujetaron contra el suelo.
Empezaron a arrojar arena pesada sobre mi cabeza y mi cuerpo, pu?ado tras pu?ado.
Se senta tan pesada, aplastndome, dificultndome la respiracin.
La arena cubri mi cintura y luego lleg a mi pecho.
Iban a enterrarme viva.
No poda moverme, no poda gritar.
Justo cuando la arena me llegaba a los hombros, una voz aguda y clara cort el aire.
"??Qu estn haciendo?! ?Sultenla!"
?Era Camila!
Estaba parada al borde del arenero, con su cabello recogido en una coleta alta que brillaba bajo el sol, y las manos en la cintura. Pareca irradiar luz.
"?Estn molestando a Luca?", su voz era pura furia. "?Djenla en paz o llamo a la polica ahora mismo!"
Los ni?os se congelaron y me soltaron.
"Camila, si solo es una tonta".
"??Qu dijiste?!", Camila dio un paso al frente con los ojos encendidos de rabia.
"?Luca no es ninguna tonta! Solo... piensa un poco ms despacio".
"?Y es mucho mejor persona que todos ustedes juntos!"
Intimidados por su carcter, los ni?os murmuraron algo y salieron corriendo.
Camila corri hacia m, quit la arena con sus manos y me ayud a salir.
Sus ojos estaban llenos de preocupacin.
"Luca, ?ests bien? ?Te duele algo?"
Negu con la cabeza, pero las lgrimas comenzaron a caer.
"No llores", Camila me abraz con fuerza, acariciando suavemente mi espalda. "No tengas miedo, Luca, yo estoy aqu".
"Si alguien vuelve a molestarte, solo dmelo".
"Yo te proteger, ?s?"
En la pantalla, mi yo del pasado hunda la cabeza en el pecho de Camila, sollozando despacio.
Camila ola a jabn dulce.
Sus manos eran tan clidas.
En el pblico, mam se haba desplomado en su silla, llorando a moco tendido.
"Camila... mi Camila siempre fue tan buena desde peque?a..."
"Era buena con todos... especialmente con su pobre hermanita..."
Los ojos de pap tambin estaban rojos y su voz sonaba ahogada.
"Camila siempre fue tan madura, siempre saba cmo cuidar de ella..."
Sebastin miraba la pantalla en silencio, con los ojos fijos, llenos de una profunda nostalgia por la mujer que amaba.
Al segundo siguiente, mam se gir bruscamente hacia m en el escenario, gritando con voz ronca:
"?Luca! ?Mira! ?Mira lo buena que era tu hermana contigo!"
"??Cmo pudiste... cmo pudiste olvidar cmo muri?!"
Pap tambin me se?al, con el corazn roto.
"Luca, ?qu pas ese da? Tu hermana era tan buena contigo, ?por qu no lo dices de una vez?"
"?De verdad viste algo... pero decidiste no decrnoslo?"
Yo yaca en la mesa de metal, escuchando sus acusaciones.
Las lgrimas resbalaban por mis sienes.
Yo tambin quera decrselo.
Mam, Pap.
De verdad quera saber qu haba pasado ese da.
Yo tambin quera saber quin haba matado a Camila.
Pero de verdad... no poda recordar.
De repente, un dolor punzante y agudo estall en lo profundo de mi cerebro.
La aguja de plata comenz a emitir una corriente elctrica.
Arque la espalda violentamente y una bocanada de sangre brot de mi garganta.
"?La presin arterial est cayendo! ?El choque neural es demasiado severo!"
El grito alarmado del doctor fue ahogado por los gritos an ms histricos de mis padres.
"?Olvide eso! ?La escena! ?Necesitamos ver la escena del callejn! ?Contine! ?Siga adelante!"
Sebastin se lanz hacia el panel de control, golpendolo con el pu?o.
"?Yo tambin quiero la verdad, pero ?es que no ven que se est muriendo?!"
"?No me importa!", grit mam.
"?Esto es lo que le debe a Camila! ?Es la nica razn por la que sigue respirando!"
Una neblina roja nubl mi vista, pero a pesar de la agona, mi odo se volvi extra?amente agudo.
Dentro de mi crneo, la aguja volvi a agitarse con violencia.
Una nueva ola de dolor me desgarr.
La pantalla parpade con fuerza y luego brill con una luz blanca cegadora.
Esta vez, se mostr una escena de cuando mis padres me echaron de la casa.
Estaba acorralada por unos pandilleros en una zona en construccin abandonada.
Haba escombros en el suelo y el aire estaba lleno de polvo.
"Oye, tontita, ?as que tus papis ya no te quieren en casa?"
El lder, un tipo con el cabello te?ido de rubio, le dio una calada a su cigarrillo y me empuj el hombro con un palo.
"O sea que si te hacemos algo, a nadie le va a importar, ?verdad?"
Me pegu contra la pared hmeda, temblando, mientras mis dedos se cerraban alrededor de un trozo de piedra afilada.
"Vaya, qu mirada", otro tipo se acerc y me dio una bofetada en el rostro.
El dolor fue intenso.
Pero ms claros que el dolor eran los susurros de mis padres, que resonaban una y otra vez en mi cabeza:
"Tiene que sufrir un poco, as tendr miedo y se esforzar ms por recordar..."
"Camila no puede haber muerto en vano... Esto es para presionarla..."
Esos recuerdos fragmentados aparecan constantemente en mi mente.
La espalda de mi mam, entregndole dinero en secreto a esos pandilleros en un callejn;
Mi pap, susurrando por telfono: "Asstala bien, haz que sufra un poco".
As que toda esa gente que me robaba la comida, que me golpeaba, que intentaba quitarme la ropa... todos haban sido contratados por mi mam y mi pap.
Mi corazn se rompi en mil pedazos en ese instante.
De repente, solt un grito de dolor, apret la piedra afilada y me lanc contra ellos sin importarme las consecuencias.
Sorprendidos por mi resistencia, me tiraron rpidamente al suelo, tomaron piedras y comenzaron a golpearme la cabeza con ellas.
La pantalla se sacuda violentamente, acompa?ada de insultos y sonidos de golpes secos.
No fue hasta que qued cubierta de sangre, inmvil en el suelo, que los pandilleros escupieron y se alejaron.
Mi visin comenz a borrarse lentamente.
Un par de zapatos de cuero se detuvo frente a m.
Era Sebastin.
Me mir con una expresin compleja e indescifrable.
"Luca, ?quieres vengar a tu hermana?"
Abr la boca, pero solo sali espuma con sangre.
"Conozco una forma de extraer el recuerdo de tu cerebro... lo que viste ese da".
Hizo una pausa.
"Pero el proceso es sumamente doloroso. Y t..."
Sebastin no termin de hablar cuando la pantalla cambi abruptamente de escena.
Por fin, era la escena de aquel callejn.
Yo llevaba mi mochila escolar, y Camila estaba al otro lado de la calle, saludndome con una sonrisa.
Llevaba un vestido nuevo ese da; se vea hermosa.
Mis ojos se iluminaron y quise correr hacia ella.
Justo cuando puse un pie en la acera para cruzar hacia Camila...
Una figura alta, como un fantasma, vestida de negro y con una gorra de bisbol, sali de la nada desde el callejn lateral.
Le tap la boca a Camila con la mano y la arrastr con violencia hacia las sombras del callejn.
El grito de Camila fue ahogado. Sus ojos se abrieron desorbitados por el terror mientras pataleaba con desesperacin.
Me qued helada de espanto. Luego, por puro instinto, corr hacia el callejn intentando alcanzar la mano de Camila.
Sin siquiera mirarme, el atacante solt una patada brutal que me dio de lleno en el estmago.
*?Pam!*
Sal volando hacia atrs, golpendome la cabeza contra el pavimento.
Un dolor abrasador y un mareo terrible me consumieron por completo. Un lquido clido comenz a brotar de mi nuca.
Mi visin se volvi borrosa y temblorosa. No sala ningn sonido de mi garganta.
Pero me obligu a mantener los ojos abiertos, esforzndome por ver hacia la oscuridad del callejn.
En la penumbra, Camila estaba inmovilizada contra el suelo.
Luchaba con todas sus fuerzas, ara?ando el aire.
Enfurecido por su resistencia, el atacante levant el pu?o. En ese milisegundo, Camila estir la mano hacia arriba con desesperacin.
La mscara negra que cubra su rostro se desgarr entre sus dedos.
La tenue luz de la entrada del callejn ilumin directamente el rostro que acababa de quedar al descubierto.
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